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El fútbol femenino, en constante crecimiento y reconocimiento, enfrenta desafíos que impiden su desarrollo pleno y equitativo en comparación con el fútbol masculino. Desde la disparidad salarial hasta la infraestructura insuficiente, estos desafíos deben ser abordados para promover la equidad en el deporte.

Barrera salarial y financiera

Una de las principales dificultades es la brecha salarial entre el fútbol femenino y masculino. Las jugadoras ganan considerablemente menos, afectando no solo sus salarios, sino también oportunidades de patrocinio y premios.

Falta de cobertura mediática

La escasa visibilidad en los medios de comunicación perjudica la popularidad del fútbol femenino, disminuyendo oportunidades de patrocinio. Los partidos rara vez se transmiten en horarios de alta audiencia, limitando el reconocimiento de las jugadoras.

Infraestructuras inadecuadas

La falta de inversión en instalaciones, equipos y personal afecta el rendimiento de las jugadoras. Muchas ligas carecen de organización y profesionalismo, limitando oportunidades de progreso.

El fútbol femenino debe superar los prejuicios de género arraigados y recibir un mayor apoyo institucional para su crecimiento. La formación de entrenadores especializados, la promoción de igualdad desde la infancia y el cuidado del bienestar de las jugadoras son fundamentales para avanzar hacia la equidad en este deporte.

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